El dinero se mide en el servidor
Una compra confirmada llega por webhook, es idempotente y no depende de que el navegador siga abierto. Cualquier cifra de ingreso medida en el navegador es una estimación, y se acaba usando como si no lo fuera.
Todo lo que hay que decidir antes de que alguien abra el editor
El kit que convierte «necesitamos una web nueva» en un encargo que se puede construir: objetivo, personas, mensajes, recorrido, arquitectura, inventario de pantallas, stack, medición, diseño, riesgos y plan por fases.
Casi todos los proyectos de web empiezan por la parte visible: referencias, colores, «me gusta cómo lo hace esta otra empresa». Y casi todos descubren tarde que lo caro no era el diseño, sino las decisiones que nadie tomó: para qué existe el sitio, qué conversión manda sobre las demás, qué pasa con las URLs viejas, quién mantiene esto dentro de un año.
Este kit pone esas decisiones por delante. Doce piezas: once de trabajo y una de reglas. Se usan en orden, porque lo que se cierra en una alimenta a la siguiente. Al final no hay una web, hay un encargo que se puede construir sin volver a preguntar nada.
De ella sale su hermana pequeña: una página, un trabajo. Si «servicios» son tres líneas de negocio, es una página con tres secciones, no tres subpáginas. Cada subpágina que se abre por comodidad es una URL que hay que mantener, enlazar, posicionar y, tarde o temprano, redirigir.
Cada marco decide una cosa y solo una. Lo que se cierra ahí no se rediscute en el siguiente: si aparece la tentación, es señal de que la pieza anterior no estaba cerrada de verdad.
Para qué existe el sitio, a quién le habla, qué dice y por dónde pasa esa persona. Es la mitad del trabajo y la que casi siempre se despacha en una reunión de media hora.
Un objetivo primario —uno solo—, la conversión que manda sobre todas las demás, la lista de anti-objetivos y la métrica norte con la que se mide.
Una persona por columna, el filtro de empresa en tres capas y la anti-persona: a quién tiene que repeler la web y con qué mecanismo.
Posicionamiento, claim, diferenciadores, con qué se prueba cada uno y los guardarraíles de voz —incluida la lista de palabras prohibidas—.
Cada etapa con cinco filas: qué le está pasando, qué se pregunta, dónde ocurre, qué tiene que ver o sentir, y con qué evento se mide. Sin evento, la etapa no existe.
Cuántas páginas hay, cómo cuelgan y qué hace cada una. Es la primera decisión que se vuelve cara si se hace mal.
El mapa con las URLs definitivas y, si hay sitio anterior, el mapa de redirecciones desde el inventario de URLs viejas.
Una tarjeta por pantalla con su trabajo, su persona y su estado. Lo que no tiene tarjeta, no se construye.
Con qué se hace, cómo se mide, cómo se ve y en qué orden se levanta. Aquí es donde un proyecto se vuelve mantenible o se vuelve una deuda.
La elección de cada capa —framework, contenido, datos, pagos, hosting, analítica— y, al lado, la lista de rechazados con su motivo.
Un evento por paso del embudo, la fuente de verdad de cada número y un solo KPI por canal.
Paleta con el rol de cada color, dos familias tipográficas como mucho, reglas de forma y de dónde sale cada valor. Si no está en el sistema, no se usa en una página.
Tres listas: lo decidido, lo abierto y —marcado aparte— lo abierto que bloquea a todo lo demás.
El orden de construcción y, en cada fase, qué se deja fuera a propósito. Lo que no cabe en la fase 1 no se muere: espera.
El inventario no es una lista de nombres de página. Cada pantalla se escribe en una tarjeta con los mismos campos, y esa tarjeta es el encargo de esa página.
| Campo | Qué se escribe | Por qué |
|---|---|---|
| Ruta | La URL definitiva, decidida aquí y no durante el desarrollo. | Cambiarla después cuesta redirecciones y posicionamiento. |
| Trabajo | Qué tiene que conseguir esta pantalla, en una frase con verbo. | Si el verbo es «mostrar», casi siempre es una sección de otra página. |
| Para quién | Cuál de las personas del marco 02, por su nombre. | Una página que sirve a todos no la escribe nadie bien. |
| Evento | Qué se dispara cuando cumple su trabajo. | Es la condición de entrada al mapa: sin evento no se puede saber si funciona. |
| Estado | Escrito, pendiente de copy, pendiente de decisión o bloqueado. | Separa lo que espera a un desarrollo de lo que espera a una persona. |
La pieza del stack tiene dos columnas. En la primera, qué se elige para cada capa. En la segunda —la que casi nadie escribe— qué se ha descartado y por qué. Sin esa segunda columna, dentro de seis meses alguien volverá a proponer exactamente lo mismo que ya se descartó, y la discusión se repetirá entera porque el motivo no está escrito en ninguna parte.
El principio que la ordena: dominar una cosa a fondo en vez de alquilar cinco plataformas a medias. Cada servicio que se adopta es otro panel de administración, otro modelo mental y otro silo de datos. Adoptar tiene un coste que no aparece en la factura.
Se deciden antes de construir, no después. Un evento que no se instrumentó a tiempo no se puede reconstruir hacia atrás: ese dato simplemente no existe.
Una compra confirmada llega por webhook, es idempotente y no depende de que el navegador siga abierto. Cualquier cifra de ingreso medida en el navegador es una estimación, y se acaba usando como si no lo fuera.
La analítica de adquisición y la de producto no tienen que cuadrar: miden momentos distintos. Escribe qué mide cada una y cuál manda en cada pregunta, o cada reunión empezará comparando dos paneles.
El estado real de un cliente está en tus tablas, no en un panel de terceros. Todo lo demás se reconcilia contra eso. Si un número importa para decidir, tiene que poder consultarse sin depender de un servicio externo.
Y un KPI por canal, no un panel de treinta métricas. Cinco números en una pantalla, o no se mira. Lo demás vive en un informe mensual que sí se puede leer entero.
La pieza 10 tiene tres listas, no dos. Lo decidido, lo abierto, y lo abierto que bloquea. Esa tercera lista es la que se mira en cada reunión de seguimiento, y suele ser corta: dos o tres cosas.
Un hueco se rellena con un dato o se declara pendiente; nunca se rellena inventando. Escribir «[ pendiente ]» en una página legal es incómodo y honesto. Escribir un identificador plausible es cómodo y falso, y nadie volverá a mirarlo.
Cuaderno de trabajo en PDF, con las doce piezas y sus preguntas
Las doce piezas con sus preguntas, la tarjeta de pantalla en blanco y el checklist de cierre. Para llevarlo a la sesión en papel.
Todo lo que hay en el archivo está también en esta página, abierto y sin pedir nada. El correo es para mandarte la versión que puedes imprimir y llevar a una sesión.
Listo. Aquí lo tienes.
Descargar el cuaderno en PDFSi el archivo no se abre, guarda este enlace: seguirá funcionando.
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