Un CRM para quien compra una casa —o para la agencia que le acompaña—: cada anuncio con su estado, su historial de precio, su puntuación de encaje y su lista de comprobaciones. Lo que los portales no ofrecen porque no trabajan para el comprador.
Una idea validada a mano en dos búsquedas reales. No hay producto todavía: se construirá cuando haya un socio de distribución, y no antes.
El portal avisa y no guarda. La bajada se descubre volviendo a mirar, y nadie tiene el historial de lo que ha hecho esa casa desde que salió.
Cada portal y cada agencia la llaman distinto, discrepan en los datos básicos y a veces la sitúan en otra calle. Las agencias pequeñas ni tienen referencia.
Fotos recreadas, metros construidos por útiles, cédula «en trámite», obras sin legalizar. Y los filtros que deciden —tiempo al trabajo, viabilidad de la hipoteca, riesgo de inundación— no existen.
Nació de una búsqueda de casa real. El sistema de seguimiento que montamos a mano —un estado por anuncio, una puntuación de encaje, una columna de riesgo y un historial de precio propio— ya era un CRM. Lo que no existía era el software: la resolución de identidad entre portales y una ficha por vivienda que sobreviva al anuncio.
No todo lo que aparece aquí existe igual. Cada pieza lleva el estado en el que está hoy, con el mismo criterio que usamos en una propuesta: lo que no ha operado no se presenta como probado.
Cada módulo existió como proceso en dos búsquedas reales. Ninguno existe como software.
Buscamos una agencia de compra que quiera probarlo con sus clientes. Si es la tuya, escríbenos.
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